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domingo, 14 de junio de 2009

...

Debería haber una fórmula mágica para poder dejar de pensar en ti...
Así, por lo menos podría escribir algo que no sepa a limón real y se asemeje más a la miel tibia...

lunes, 1 de junio de 2009

Fosforescente...

Quisiera ser fosforescente, dejar de ser sólo una mancha gris en tu vida... una mancha que está ahí sin merecer un guiño...
Quisiera poder estar sentada justo al lado de tu cama, protegiendo tus sueños de posibles pesadillas...
Quisiera sentir nuevamente tu aliento en mi cuello, tus besos reconfortantes, tus palabras sin sentido, tus discursos que no comprendo...
Quisiera, a veces, ser lo que tú ves y no ser la mancha gris que se atraviesa de vez en vez por tu vida...
Pero, carajo, qué espero si tú no sabes siquiera qué es lo que deseas...

sábado, 2 de mayo de 2009

Influenza bla, bla, bla...

Entre las cuentas de la SSA que nomás no me dan porque diario juegan al yo-yo (suben, bajan, desaparecen, mutan...), el cambio de nombre de la epidemia que me hace pensar que si uno llega y dice que tiene los síntomas de la "influenza humana 2009 A/H1N1", cuando termina de decirlo ya se le olvidó a qué iba; la duda de mi madre acerca del dinero de Zhenli Ye Gon (el de "copelas o cuello"), que quedaron en ocupar (el 50 por ciento) para cuestiones de salud y que ahora que ve que hay carencias en los hospitales le deja muchísimas interrogantes acerca de su verdadero destino; mi vecina de escritorio, que se quita el cubreboca para hablar por teléfono y "limpia" su escritorio a soplidos; mi paranoia y la búsqueda desesperada de mascarillas N95 (ya que la Biomask aún no llega a México), ando muy loca...
Y no es para menos, pues esto de la influenza se junta con el mundo de cosas que traía en la mente y que me tenían volteada como calcetín: el fulanito aquel, que anda medio raro, buscándome cada tercer día; mis adorados progenitores, que están más locos que cabras; la escuelita, que me pone los nervios de punta; mi hermanita que anda lejos, el innombrable, mi terapia, el trabajo y otras 30 cosas que ya ni quiero recordar...
En fi, ando loca... y paranóica...
Pero, aunque las mil 800 pelotitas que tengo para hacer malabares de pronto me hacen querer gritar, aún me quedan ganas de venir un ratito.
Hoy no tengo historia, ni conversación, ni textito para el fulanito, ni crítica, ni nada, nomás unas ganas tremendas de decir algo, porque la mugrosa mascarilla que traigo, aparte de que me duerme la barbilla, me hace sentir que si hablo, se me va a meter el virus...

domingo, 26 de abril de 2009

90 lunas de abril, para un sol desgarrador

"Nadie, excepto Jesucristo,

puede abrir los brazos

como lo hace Chavela"

Pedro Almodóvar


CHAVELA cumplió 90 y todos lo festejaron: los que han aprendido a llorar y los que no han dejado de vivir; los amantes, los solitarios, los libres, los rebeldes... los que tienen el corazón grande, como ella, y son capaces de reír y llorar con la misma intensidad con que aman.

Chavela cumplió 90 años y los festejó entre sus amigos más íntimos, los que la sienten tan cercana a sí mismos que no pueden hacer más que amarla y hablarle de tú (y de ti, que andas lejos).

En sus 90, la voz le salió como a todo buen mexicano: del alma. Impredecible como es, cantó una vez más con sus ‘cuatachones’, los más de mil 350 que llenaron el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris la noche del 21 de abril.

“Y volver, volver, volver, a tus brazos otra vez”, cantó Chavela ante un público que la recibía gustoso, con los ojos rasados de lágrimas... Esta Vargas que volvía a los brazos de quienes nunca la han dejado, cantó como sabe hacerlo, para recordarle a todos lo que es sentir...

Por eso lloraba la gente, por eso se levantaba, en un recinto tan solemne, a gritarle “eres chingona, chingonsísisma”, porque nadie como ella, nos recuerda que estamos vivos y tenemos alma dentro.

Esa noche fue nombrada Ciudadana Distinguidísima de esta ciudad de México, en una ceremonia que para muchos fue un mero trámite, porque Chavela es, desde hace mucho, Ciudadana Distinguidísima de millones de naciones, alojadas en el pecho de su público.

Como homenaje, quienes mucho la quieren llegaron a cantarle –lo que es quizá el único tributo posible para quien ha hecho de su palabra, la banda sonora de la música–. Ahí estuvieron Julieta, Astrid, La Negra, Gimena, Alaska, Eugenia y Lila, a quien ella ha honrado con el título de “mi sucesora”; hasta ahí llegaron mil gargantas que tributaron su voz a la chamana que exorciza las soledades... hasta ahí, los muchos que no pudieron entrar al recinto y que no dejaron de cantarle su amor desde las rejas del Teatro... Hasta ahí llegamos todos los que tenemos un poco de Chavela en el alma, sólo para decirle ¡Gracias!

Gracias por ser todo lo que dijeron sus amigos, que no pudieron estar presentes, pero que nunca se le alejan: Miguel, Martirio, Joaquín, Ana, Víctor, Pedro, Buika... Gracias por ser la mujer que es y porque gracias a ella, muchos han tenido ganas de decidir quiénes son. Gracias por haberse perdido en el infierno y tener el valor de salir de él, para contárnoslo. Gracias por su voz, por su alma, por su fuerza, por su llanto, por su risa, por su vida...

“Chavela vivió como le dio la gana, cuando nadie sabía qué era que le diera la gana”, dijo Carlos Monsiváis, y la gente asintió. El Teatro completo estuvo de acuerdo, y por eso otra vez le dieron las gracias, a las que le siguieron otras por haber donado la entrada de un concierto en Buenos Aires, correspondiente a 100 mil libros (porque la entrada se pagó con un libro); y otras gracias por “querer como quieres, sin pedir nada a cambio”, como dijo Almodóvar; unas más porque Lila Downs sabe que“para los dolores del cuerpo, los doctores; para los dolores de la cabeza, la confesión, y para los dolores del alma, Chavela”, y otras por esto y otras por lo otro, hasta que la noche, solidaria, decidió darle las gracias también, con una luna hermosa coronando su cielo, el de Chavela.

Esta mujer “transversal, que le llega a todos”, según Alaska, siguió este rosario de agradecimientos desde su “paréntesis temporal” (como llamó a la silla de ruedas en que se encuentra), con la sonrisa suave de quien sabe que se merece el amor de muchos, porque ha amado mucho; con la humildad que tienen los que se encuentran “más allá de más allá”, porque han encontrado lo que buscan... con la calma tibia de quien han logrado la misión de hacer sentir a la humanidad, porque ella misma ha sentido.

Ahí mismo agradeció a su público, a sus amigos, a su gente, que no dejó de aplaudir de pie a su compañera eterna. Ahí mismo hizo una promesa clara, firme, poderosa, de estar de pie en apenas 60 días, recuperada de sus males... Ahí, confesó haberse convertido en “una rueda más, de las ruedas que ruedan”, cuando el mundo se le revolvió y cayó enferma... Ahí, desde su ya bien ganada eternidad, Chavela se completó una vez más con el público que la ha visto ser ella...

Chavela cumplió 90, sus primeros 90, como vaticinó Patricia Reyes Spíndola; y la gente, que no hace más que quererla y admirarla, se acercó a su Dios para pedirle que así sea, que Chavela dure más noventas, muchos más, para que podamos seguir sintiendo.

Chavela cumplió 90 e inspiró a todos los que la han oído decir que hace suyas las palabras de la chilena Parra, a decir:

Gracias, gracias, gracias a la vida, que nos dio a Chavela.

jueves, 23 de abril de 2009

Shhh... un beso...

No comprendo la distancia ni el silencio... comprendo, quizá, el llanto y el fuego, pero no el silencio...
Vas y vienes de mis sueños a mi llanto y de regreso, mientras aquí sentada, espero que llegues y me saques del infierno.
Me he bebido tus soles y tus besos, acostumbrada a estar abandonada en tus deseos... Y es que ni siquiera te atreves a mirarme entera -a mí, que te he querido tanto y hace tanto tiempo-, y tengo que conformarme con saber que una vez estuviste cerca de mi pecho...
No comprendo el silencio, ni la ráfaga de luz entre mis dedos cada vez que me acaricias y dices "te quiero"... comprendo la paz y la tormenta, la luna y los besos, las llamadas vagas y los sueños...pero no el silencio...
Te tengo, en la distancia absurda de un cuerpo ajeno, en la sonrisa atribulada después de un beso... te tengo... con la rabia infinita de saber que aún me eres ajeno, con el dolor tan dulce que me dejó tu piel sobre mi cuerpo...
Así te quiero, aunque vayas y vengas de otros sueños, aunque no te acomodes a entregarte entero... Te quiero, mientras vas a y vienes en silencio, dejando guardada la esperanza tibia de un regreso eterno.
No comprendo la distancia ni el silencio, ni las bocas cercanas y llenas de desvelos... y aunque presiento que quizá nunca detengas tus pasos en mi cuerpo... qué hacer, te quiero...

domingo, 12 de abril de 2009

Corazón en Extranjia...

Mi corazón anda en el norte...
Viaja por Norteamérica con visa de turista...
Partido en dos mitades, anda por caminos desconocidos, mientras me lleva en la punta de los labios...
Mi corazón camina despacio...
Se encuentra en el reflejo del escaparate de una calle solitaria, y yo me pregunto si por un instante me ve a su lado...
Mi corazón no sabe que le llevo clavado en el pecho, y de vez en vez me pide perdón por ser un poco desmemoriado...
Se ha ido buscando un patio y la paz, y yo le espero. Espero por él, por verlo reunido una tarde de mayo y tomarle la mano en medio de un parque...
Mi corazón está triste... un poco por el cielo que se abre y otro tanto por el que cruza el destino...
Y yo, que le traigo prendido a mi cuerpo, no puedo hacer más que aguantarme las ganas de salir corriendo a su encuentro...

jueves, 19 de marzo de 2009

Tequila para dos...


No te apures por acompañarme, sé que el tequila no es tu favorito. Me los tomaré solita, a ver si así me animo a decirte lo que sobria no alcanzo.
Eso necesito; dos tequilas dobles y una canción de Lola para darme valor...
Me los tomaré de un trago y entonces te diré mil cosas que se me quedaron en los labios...
En el primer tequila, te diré cosas como que odio el silencio que hay entre nosotros, como que me caes de lo peor por no voltear a ver en mi dirección, como que te extraño como loca y no puedo ni llamarte...
Ya para entonces, me habrás visto como si existiera, y podré tomarme el segundo para decirte que te espero...

martes, 3 de marzo de 2009

Ganas...

Debo reconocer que tengo ganas... es vergonzoso, lo sé, pero cierto.
Tengo ganas, a mi edad y con la experiencia; unas ganas espantosas que me están comiendo por dentro y no me dejan dormir, comer o escribir a gusto...
Es una vergüenza, me digo a mí misma una y otra vez...
Pero qué le hago,tengo ganas, muchas ganas...
Y aunque se me note, no pienso hacer nada.
No pienso llamarle, ni mandarle mensaje, ni escribirle un mail o enviarle una tarjetita...
No, y no importa cuántas mugres ganas tenga de volver a estar con él, de verlo, de platicar, de contarle un chiste, no cederé a mis deseos... esta vez tendrá que ser mi celular el que suene...
Mientras, ¿alguien tendrá un libro, una botellita de vino y un par de esas pastillitas holandesas que salieron directo de The eternal sunshine of a spotless mind? Si les sobran... háblenme...

viernes, 27 de febrero de 2009

Preguntas...

Qué te hace infalible ante mis ojos...
¿Será mi condición de mártir irredenta o la sed de caricias que alimento con mis sombras?, ¿será la mar de razones sin respuesta o el campo fértil de motivos que me entregas?
¿Será la sal que imagino o la nieve que me dejas caer sin miramientos?
Qué te hace infalible ante mis ojos... si no eres capaz de mirarme entera, si no alcanzas a escuchar mi voz ni mi silencio, si te abandonas en la oscuridad de tus recuerdos y no dejas entrar la luz de un nuevo beso...
Por qué me empeño en amarte a destiempo -como si la vida se me fuera en ello-, si tú no atinas a tocarme ni por un segundo entero...
Por qué me aferro a anhelar tus besos, si sólo un par de veces me llenaste de miel los labios, bajo el amparo de un momento eterno...
Por qué, si no me miras, no me tocas, no me hablas, es que te convierto en motivo y elemento...
Qué te hace infalible ante mis ojos, si ni por un momento te presentas para hacer de mi vida más que un tormento...
¿Qué te hace infalible aquí en mi alma, qué te hace indispensable entre mis dedos?
¿Qué es eso que recubre tu cuerpo tibio, que me deja continuar esperándote vacía?
Qué, dime qué, es eso que ya siento, sin que tú siquiera te des cuenta...
Por qué me aferro, con las uñas arrancadas, a seguirte queriendo si tú sólo ves ese fantasma...
Por qué me aferro, con los dientes apretados, a seguir fingiendo que un día dejarás de tenerme olvidada...
Qué te hace infalible ante mis ojos...
Qué me hace invisible ante tu alma...

Fantasmas...

Por qué no me miras, si no hago más que esperar que un minuto te fijes en mis ojos expectantes, si me siento cerca y te miro de reojo para ver si acaso hay un instante de tibieza...
Por qué no me miras, y en cambio prestas atención a ese fantasma que sólo llega a impacientarte... Por qué no lo dejas fuera esta noche, mientras te prestas para amarme en silencio, con la calma de que no habrá un mañana...
Por qué no te prestas para amarme sin medida, pensando que mañana no recordaré tu nombre...
Por qué no te dejas un momento, que te ame y te desame, que me meta entre tus sábanas sin meterme entre tus sueños...
Por qué no dejas de mirar ese fantasma que te aleja de mis besos...
Por qué no dedicas un instante a este arte de encontrarte en mis deseos...
Por qué no te decides, de una vez por todas, a dejar que me derrame entre tus dedos...
Por qué no te decides, por sólo un momento, a dejar que sea yo, la que te arrope, la que sea refugio, la que sea sueño...

lunes, 9 de febrero de 2009

Amanecí en tus brazos...

Amanecí como en la canción de José Alfredo... entre tus brazos...
No sé si fue la luz de la mañana o el recuerdo de tus besos lo que convirtió en algo insignificante, el hecho de que mi cama estuviera vacía... pero amanecí con la sensación que me dejan tus brazos
cuando recién me has tomado...
Desperté con la certeza de que la vida es dulce... y así seguí mientras me duró la mañana y tuve ganas de seguir soñando con tu boca y con tu piel, que conozco de memoria sin haberla recorrido entera...
Amanecí en tus brazos, y aunque los ojos los tuve bien abiertos, me fui viajando por el día como si trajera cargando las sábanas...
Toqué mil manos en el saludo, reí, charlé... todo el tiempo en las nubes de mi mente, con tus brazos rodeando mi cintura...
Amanecí en tus brazos, y eso bastó para hacer de mi despertar un sueño eterno...

Criptonita...

Decidido: eres mi criptonita.
No sé qué pase, pero estoy esperanzada... Esperanzada en tu piel y en mi alma, esperanzada en las sonrisas y la complicidad... esperanzada...
Qué se le hace... así es uno... como es al que le gusta el 14 de febrero y lo niega ante todo el planeta, o como es el que es intolerante a casi todo y le pone una sonrisa a casi todo... así soy yo, esperanzada...
Tons, esperemos que las cosas marchen, que no nos gane la decidia, que nos encontremos a tiempo, que me dé la gana que seas mi criptonita por mucho tiempo...
Estoy esperanzada y qué le hago... sólo espero que estemos en el mismo canal y a la misma hora...

viernes, 6 de febrero de 2009

¿Y si me enamoro de ti?

¿Y si me enamoro de ti?, me pregunto mil veces, tratando de convencerme de que debemos hablar de lo que nos une hoy...
¿Y si me enamoro de ti?, me digo cuando veo tu número en el teléfono y suspiro, aun sabiendo que eres mi amigo hace mucho y mi amante hace semanas...
¿Y si me enamoro de ti?, me pregunto cuando terminas de darme los buenos días y sonrío como adolescente...
¿Y si me enamoro de ti?, repito en mi mente mientras dura la llamada, de tu casa a la oficina; y no logro decirte nada...
"¿Y si arruino lo que nos une?", te pregunto por no decirte lo que me da mil vueltas en la cabeza... "¿Y si lo hecho a perder yo?", me preguntas sin que yo sepa si piensas lo mismo... "¿Y si no?", me replicas cuando te recuerdo la amistad de años y los riesgos de enredarnos en estas cosas del corazón...
¿Y si me enamoro de ti?, te pregunto bajito, sin que alcances a escucharme, cuando en mi pecho se ha abierto la frase "te extraño"...
¿Y si me enamoro de ti?, me grito cuando cuelgas, tras decirme "te quiero"...
¿Y si me enamoro de ti?, empiezo a preguntarme en voz alta sin poder terminar...
¿Y si me enamoro de ti?, me pregunto bajito para no escuchar la respuesta que me grita la mujer que se aparece en el espejo...
¿Y si me enamoro de ti?, repito mil veces y giro...
¿Y si ya te enamoraste?, me susurra ella en cuanto me doy la vuelta...
¿Y si ya me enamoré?, me pregunto entonces... sin que me dé tiempo de callarla...
Qué más da, si ya lo hice hace mucho y tú ni enterado estabas...
Qué más da, si ya te conozco...
Qué más da, si ya nada me da miedo, más que dejar de reirme a carcajadas cuando te beso, por un asunto que no comprendo y que viaja del deseo de mujer a los nervios de chiquilla...
Qué más da, si en tus brazos me he refugiado mil veces y en ellos quepo exacta...
Qué más da, si cuando tomas por un segundo mi mano se me olvida todo...
Qué más da, si me has convertido en una escriba de mensajes cursis...
Qué más da... qué más da, carajo, qué más da...
Qué más da que me enamore de ti, de mi amigo, de mi cómplice... qué más da...

miércoles, 4 de febrero de 2009

Noche de estrellas...

Dicen que las estrellas estuvieron más cerca hace un par de noches... yo no lo sé, pero lo creo.
Lo creo como creo en el mar y las cenizas, como igual creo en la sal y la miel del vientre... lo creo como creo en el alma de los libros y en las fachadas tristes...
Las estrellas estuvieron cerca y yo estuve bajo ellas, cubierta por el mismo manto que tú, que estás lejos...
Estuve ahí, bajo las luces tintineantes de un mar inmenso, azul oscuro, y pensé en ti...
Te dediqué más que el instante que te pedí, y le di gracias al sol por ocultarse y permitir el milagro de compartir un momento contigo, a pesar de la distancia...
Las estrellas estuvieron cerca... lo creo porque por un minuto supe descifrar mis sentimientos, porque me atreví a decir que la ilusión me ronda y que te anhelo... lo creo porque descubrí la magia de enamorarme desde hace mucho y con la certeza de que nunca estarías... lo creo porque le pedí a una que leyeras mi mensaje, escrito alrededor de Casiopea... lo creo porque sí y porque no encuentro motivos para no hacerlo...
Las estrellas estuvieron cerca, y yo, bajo ellas desde entonces, no hago más que pensarte...

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Somebody told that the stars were closer a couple of nights ago... I don't know it, but I believe it.
I elieve it as I believe in sea and ashes, as I believe in salt and belly's honey... I believe it as I believe in books' soul and sad facades...
The stars were closer and I was under them, cover by the same mantle that you, that are so far...
I was there, under blinking lights of an enourmous sea, dark blue, and I thought about you...
I dedicated ro you more than the instant that I asked to you, and I said thanks to the sun for hide himself and allow the miracle to share a moment with you, besides distance...
The stars were closer... I believe it 'cos by a minute I knew to decipher my feelings, 'cos I dare to say that the illusion is rounding me and I yearn for you... I believe it 'cos I discovered the magic of fall in love since a lot of time, with ceirtainty of you'll never be here... I believe it 'cos I asked to one of them that you could read my message, written around Casiopea... I believe it just because and 'cos I don't find any reason to not do it...
Stars were closer an I, under them since then, don't do more than think about you...

domingo, 4 de enero de 2009

Call me...

Pensé que no me recordabas, que la magia se te había terminado en cuanto abandoné mis ropas en la puerta y dejé de serte ajena.
Pensé que luego de que salieras se acabaría todo, como se nos acabó el misterio y la tentación...
Nunca pensé que llamaras. Si acaso, que repetiríamos la escena, que podíamos encontrarnos por casualidad y eneredarnos en las sábanas por unas horas... nunca pensé que llamaras...
Te reconocí de inmediato, aunque quise ponerme interesante y negarlo. Cómo podría olvidar tu voz, si se quedó grabada en mi mente luego de endulzarnos tanto?
Llamaste, y por algún extraño sortilegio que imagino, pero no descifro, la luz llenó mis pestañas y una sonrisa (tan boba como sólo puse la primera vez que te vi) se adueñó de mi boca.
"Te extraño", dijiste... y por un momento me pareció que podíamos ser sólo tú y yo. Prometiste besos y tardes largas, prometiste dejarme trazar mapas en tu espalda y hacer sinfonías de respiraciones recortadas... prometiste tanto... me dejaste tan llena... que sólo me queda esperar, como nunca antes hice, que llames de nuevo...

Promesa...

Nunca te lo dije, quizá porque jamás me preguntaste, pero adoro ganar... ganar apuestas, ganar afectos, ganar experiencia, ganar, ganar, ganar... lo que sea...
Contigo me ha sido difícil, no has dejado que alcance la gloria, me la has puesto difícil... Eres una figura irregular, con líneas rectas y ángulos rectos por un lado, y un caos de aristas y curvas por el otro... Impredecible, eso eres... por eso me gustas tanto, porque no te entiendo...
Déjame ganar, sólo una vez.... déja que sea yo quien se lleve la gloria, que sea yo quien disfrute las luces y los aplausos...
Pero qué te ruego que me regales algo...
Mejor lo arranco, mejor lo gano, así no tendré que verte a los ojos y darte las gracias cuando esté en lo alto...
Te voy a ganar una vez... no necesito más... sólo ganarte una vez... ganarte a ti, para que nunca, jamás, puedas volver a soltarme...

Adiós...

Parecía una carrera... y lo logramos...
Lástima de premio...
Ya hoy no hay más daño que podamos hacer, ya hoy no hay más vacío ni más silencio... ya hoy no hay nada...
Ahora lo sé, como sabes tú lo que yo pienso... como sabes que casi me arranco las uñas y subo la marea de tantas y tantas lágrimas... ahora lo sabemos, que "nunca jamás" pertenece a más de un cuento...
Lamento haber dicho algunas cosas, haber destrozado lo poco de buenos recuerdos que podías atesorar... lamento todo... lamento haberme equivocado tanto... no lamento haberte dicho que me herías, haberte demostrado que no soy invencible, haberme abandonado a tus pies...
No me arrepiento... aunque lo lamento... como lamento haber escuchado música en el silencio y haber construido sueños donde sólo había un vórtice que me devoraba... lamento mucho que todo haya pasado así...
Hoy ya es el final, ya no hay más qué decir... hoy, sólo me queda, nos queda, levantar la cara y seguir adelante...
Prometo que nunca más notará alguien las lágrimas, que nadie más escuchará tu nombre, que te acabarás, como me acabé yo en ti, de gastarme tanto... prometo que se terminó todo, que ahora el polvo sólo vivirá en mi alma y que nadie, nunca más, me oirá pronunciar siquiera tu nombre...

Propuesta...

Te propongo un juego...
No que juegues conmigo o juegue contigo, ya no nos queda...
Te propongo simplemente que juguemos.
Que hagamos de cuenta, por ejemplo, que Tacuba y Donceles hacen esquina, que la ciudad está sobre un río y no sobre un lago, que podemos encontrarnos en una esquina imaginaria, que podemos escondernos tras los cuadros de San Ildefonso tomándonos las manos hasta que se nos desaparezcan...
Te propongo que recorramos las líneas de las palmas y las sigamos por las calles, que busquemos los rojos despanzurrados y los convirtamos en secreto, que los pisos 14 vuelvan a ser nuestro refugio, que encontremos la exposición inexistente en la calle de mi hija...
Te propongo que juguemos...
Que sea un día tuyo y mío, sin más complicaciones, sin otros nombres ni otros tiempos... Que sea un día nuestro, como nuestros fueron muchos, sin motivos, sin reproches, sin silencios... nuestro. Lleno de palabras y sonrisas, de letras grandes y pequeñas, de contratos en servilletas que no se rompen...
Te propongo que no haya preguntas, ni planes o lágrimas... Te porpongo que haya lluvia, que caminemos bajo ella y nos sequemos con las estrellas... Que veamos la plaza desde arriba y la ciudad desde el centro...
Te propongo que juguemos... que por un día no sea mi dedo el que dibuje la boca y no sea tu boca la que se calle...
En fin, te propongo que te dejes y me deje, que un día, por fin, dejemos de ponernos serios...
Entonces... juguemos...

Buenos días, malos días...

Hay días que amanezco con la tristeza y la risa apretadas en el pecho... juntitas, como si se tratara de las grandes amigas. Hay otros días que la pena se instala a sus anchas sin dejarme siquiera respirar tranquila, de tan estirada que se pone...

Las más de las veces, las lágrimas le ganan a la carcajada, y se desparraman por mi rostro, acabando con el poco maquillaje que me dan ganas de ponerme en la mañana.

A veces no sé cómo logro desembarazarme de las sábanas para enfrentar un mundo carente de ti... no sé cómo hago para verme al espejo e ignorar la imagen muerta que me regresa... cómo le hago para ganarle por instantes a las ganas de abandonarme o cómo logro esbozar lo que parece una sonrisa...

Cada día hago un esfuerzo nuevo por lavarme la cara y ponerme la crema que un día evitará que me veas tan vieja como hoy me parezco... cada mañana me invento un nuevo pretexto y salgo a la calle engañándome para no volver a refugiarme en la única blancura de mi vida, la que me cobija.

De vez en vez me amanece un día claro y lo aprovecho, me visto de luces y salgo dispuesta a llenarme de magia... por desgracia, aún no consigo un día bueno que me colme las bolsas. A veces, si tengo mucha, pero mucha suerte, consigo me recuerdes, y siento el calor de tu mano recorriendo la mía, repasando los caminos que una vez descubrimos que pertenecían a un trozo de infinito.

Hoy fue uno de esos buenos días; hoy la sonrisa se me instaló entre las mejillas y me hizo poner un dedo en la boca... hoy sólo guardé silencio y me permití mirar al cíclope... hoy fue un buen día porque por un instante, quizá un segundo, sentí que nuevamente te tenía...

miércoles, 21 de mayo de 2008

Él...

Empiezo a creer que tengo un imán entre las piernas, una pieza pequeña, como yo, que le atrae y le hace venir dentro de mí...

Empiezo a creer que un día podría quedarme enganchada en el nudo precioso de sus piernas, que tengo un arnés en lo profundo, que se aferra a la distancia que me alcanza...

Empiezo a creer que me conoce como un mapa, que aprendió topografía sobre mi cuerpo, que conoce los botones de flor que me nacen en el pecho y las frutas que maduran en mi piel...

Empiezo a creer que me vuelvo adicta, adicta de él y de mí cuando lo alcanzo... que un día querré arrancarle las manos, para quedármelas encima...

Empiezo a creer y no termino, en la dulce agonía de su venida, en el silencio que me llena cuando amanece en mi espalda y la batalla que se libra en unas revueltas sábanas blancas...

Empiezo a creer que se me acabó la calma, la lógica y la fe, que sólo su cuerpo puede darle sentido al mío, que sólo la sal que me derrama puede darle existencia a mi vacío...

Empiezo a creer que esos ojos negros que posee, saciarán mi sed; que el desierto que nos abrasa me comerá entera y sin mordiscos; que sus besos un día me convertirán en mármol pulido, cuando alcance la perfección de tener su espacio...

Empiezo a creer en la curvatura de mi espalda y las puntas de mis pies, que alcanzan cada vez, las estrellas de su cama... creo en los silencios armados con miel cristalizada, en las manos de arena que se me derraman y la piel de cereza de la que me alimenta...

Empiezo a creer que los listones de mis brazos podrían convertirse en serpientes que lo sostengan en las caídas, que mis piernas y su hueco serán un día hogar húmedo y fecundo, para su existencia entera...

Empiezo a creer, creo que lo creo ya, que el vértice de mi pecho terminará por atraerle para siempre, que mis corazones cantarán los soles y navegarán, ondulantes, por su cuerpo...

Empiezo a creer, necesito tanto creer, que habrá un hueco que me aloje cuando quiera abandonarme en el perfume impermanente de las batallas, que un día en la piel me nacerán flores de cereza y tendré, por fin, las hojas rojas...

Necesito creer, por favor, que me haga creer que mañana, cuando despierte de este letargo de vida enredada a sus piernas, tendré la piel madura pare recibir uno de sus besos...